miércoles, 3 de junio de 2009

La crisis llegó a la alta costura

Christian Lacroix, una de las firmas más importantes de la alta costura, propiedad del grupo estadounidense Falic se declaró en suspensión de gastos, sacudida por "la crisis financiera mundial que afecta de modo significativo el sector del lujo", informó la compañía.


La crisis financiera de Estados Unidos ha repercutido en la economía mundial dejando a miles de personas cesantes o en suspensión de actividades. Sin embargo, la recesión no ha llegado a la industria de la moda; por lo menos no hasta el jueves recién pasado. Y es que la firma francesa de alta costura Christian Lacroix se declaró recientemente en suspensión de gastos, un hecho que pone en alerta a todo el sector.

La marca, una de las más exóticas de la industria, fue vendida en el año 2005 por el grupo de LVMH al que pertenecía al grupo American Falic. Es ésta última quién declaró su estado de insolvencia tras la perdida de más de 30 millones de euros, que se traduce en la baja significativa -35 por ciento- en las ventas de su última colección prêt-à-porter y en su línea de perfumes.

Christian Lacroix, el creador y modisto que dio nombre a su empresa, aún mantiene un contrato personal durante un año más. Sin embargo, los propietarios –hermanos Falic- han decidido delegar su destino al Tribunal de Comercio. Hasta que no se sepa la resolución –que saldrá en unos días más- la marca Lacroix queda incierta.

En los más de treinta años de trayectoria en la moda, Lacroix se ha hecho célebre a nivel mundial por su estilo personal. Y es que en cada colección que realiza se nota la influencia barroca: piezas con múltiples bordados, encajes, volúmenes en sus vestidos y telas superpuestas. Sus desfiles son los más esperados y aplaudidos, precisamente porque el ambiente creado es muy teatral, al igual que sus diseños, ostentosos, extravagantes que hacen que sus colecciones sean todo un show. El problema es que sus colecciones no producen beneficios.

El talento creador e innato que tiene Lacroix es insuperable. Por lo mismo, nadie duda de su capacidad. Pero el modisto no ha conseguido nunca que sus colecciones sean rentables –es ahí donde recae el trabajo de Bernard Arnault, patrón del grupo LVMH-, quien intentó convertir Christian Lacroix en una empresa económicamente rentable. Sin conseguirlo.

La crisis financiera ha tocado la puerta del mundo de la moda: una de las grandes tiendas de lujos ha sido la afectada. Ya se está en vísperas de mostrar las colecciones de Julio 2009, y hasta que no se sepa la resolución del Tribunal de Comercio los desfiles de “prestigio” de la próxima temporada del diseñador Cristian Lacroix están amenazados.